La moda adaptada, además de inclusiva

By Fashion Revolution

2 months ago

Artículo redactado por Nora Sesmero Andrés, voluntaria de Fashion Revolution.

No estamos tan bien. La diversidad en la representación en la industria de la moda deja mucho que desear. Existen 1.000 millones de personas en el mundo con algún tipo de diversidad funcional que les limita a diario. “La primera vez que asistí a New York Fashion Week fue en 2017. Cuando llegué a la “ciudad que nunca duerme”, se volvió evidente para mí por qué la gente la llamaba así: simplemente no hay tiempo de dormirse cuando debes sortear todas las barreras de accesibilidad para personas con discapacidad”, confiesa Madison Lawson para Vogue México.

Judy Haumann, una activista de larga trayectoria por los derechos de las personas con discapacidad enfatiza: “La gente no nos ve como iguales en sus comunidades, en las escuelas, mezquitas, iglesias, sinagogas, clubes sociales, o lo que sea… Ellos nos ven y piensan ‘¿cómo podría vivir mi vida si fuese así?’”. Es por esta razón que la representación auténtica es algo vital.

En los últimos años, las redes sociales se han convertido en una herramienta con la que personas con discapacidad han podido controlar la forma en que estaban siendo representadas. Mientras se debate y se hacen llamados para una mayor diversidad, el floreciente movimiento body positivity abrió un espacio para celebrar la belleza en diferentes formas.

La modelo Bri Scalesse quedó parapléjica a los seis años tras un accidente de coche que le ocasionó lesiones en la médula espinal. Ella siempre ha demandado una representación de personas como ella, hoy puede representar a través de su trabajo y de las RRSS a todas esas personas que también lo demandan.

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El modelo Aaron Phillip en 2018 se convirtió en el primer modelo, transgénero, y con discapacidad en ser representado por una importante agencia, después de que uno de sus tweets se hiciera viral. En un lugar similar está el modelo transgénero, con hipoacusia, Chella Man quien atrajo las miradas del mundo con las fotos que compartió en Internet. Gucci también acaparó los titulares al reclutar a Ellie Goldstein, una joven modelo con Síndrome de Down, que figuró como el rostro principal de su línea de belleza.

“Ya hora de que nos movamos más allá de la tokenización. Necesitamos ver a más personas frente a la cámara, pero también necesitamos verlas detrás. Necesitamos ver gente que se vea como nosotros en posiciones de poder, en todos esos lugares en los que hemos sido históricamente olvidados. Después de todo, ¿qué bien nos hace el ver a alguien que se parezca a nosotros en una campaña, si la marca no puede satisfacer nuestras necesidades? Lo mismo ocurre si seleccionan a una modelo para una sesión de fotos o para un desfile, pero esta no puede acceder a la locación del evento, ni al backstage”, afirma Madison Lawson.

Jillian Mercado le confesó a HOLA: “Resulta difícil lograr trabajar con un grupo de personas o estar en un lugar donde las personas aceptan y son abiertas y también pueden educarse a sí mismas sobre cómo pueden ser mejores y hacerlo mejor para asegurarse de que las diversas personas en su comunidad también pueden sentirse seguros y también pueden sentirse incluidos en esa conversación. Es tan importante poder decir que he podido”.

Sinéad Burke se dirige a las empresas y les advierte de que van a tener que empezar a abrir su lente a la accesibilidad porque el mercado está cambiando. Las empresas que hoy apuestan por el cambio están siendo las pioneras de una era que comienza a acercarse. Es el caso de Chamiah Dewey Fashion, la primera marca de Reino Unido que defiende la sostenibilidad y diseña moda para personas de estatura pequeña.

En otro artículo de Fashion Revolution escrito por Heloisa Rocha, Samanta Bullock exponía: “Hay que eliminar las barreras reales, físicas, digitales y, sobre todo, de actitud”.

“El otro día estaba hablando con una chica que me dijo que solicitó en una tienda de ropa la fila para personas discapacitadas y la dijeron que no tenían. Estaba muy enfadada, evidentemente. Tenemos que tener estas cosas en cuenta. Hay personas que no pueden estar en una fila mucho tiempo esperando”, comenta Marina Vergés, fundadora de Free Form Style.

La ropa también debe representar a las personas y para ello se deben conocer los conceptos de “moda adaptada” y “moda inclusiva”. Hay pequeñas diferencias entre estos dos conceptos: Moda inclusiva es la moda para todo tipo de personas, donde todos los cuerpos están representados, además de la raza, talla, edad o diversidad de género.

Y la moda adaptada, además de inclusiva, hace referencia a la ropa especialmente diseñada para personas con distintas movilidades. La moda adaptada facilita que las personas con movilidad reducida se vistan de forma independiente: cerrar una sudadera con cremallera con un solo brazo, o ponerse un pantalón fácilmente cuando estas en una silla de ruedas (te vistas en la cama o en la silla). La moda adaptada también puede ofrecer aberturas adicionales para que la gente pueda acceder fácilmente a partes de su cuerpo donde normalmente sería difícil de llegar con piezas estándar. La moda adaptada también puede ser ropa que se adapte a la sobreestimulación sensorial. Que tenga en cuenta la carta de colores para personas con poca visibilidad o coordinar un look con una visión daltónica.

En Free Form Style siempre han tenido claros estos dos términos y han diseñado sus colecciones entorno a ellos. Ellos quieren que sus clientes consigan tener autonomía. “Es importante la especialización en la moda. Los emprendedores no piensan en cubrir una necesidad en las personas cuando crean una marca de moda, piensan en cómo podrán obtener más beneficios. Pero eso ya no es posible. La idea es que la moda se adapte al cuerpo, no que el cuerpo se adapte a la moda. Se ha de normalizar la moda adaptada e inclusiva. Basta de pensar en marcas, debemos pensar en la comodidad, no en lo que es tendencia. Debemos incluir a personas discapacitadas en los equipos de trabajo y en el marketing, que se normalice realmente esta necesidad”, confiesa Marina.

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Timpers es una marca de calzado de calidad, fabricadas en Alicante, cuya plantilla está formada por personas con discapacidad. Sus valores son la creatividad, derribar los estereotipos, el trabajo en equipo, probar a hacer las cosas siempre, defienden que nuestras capacidades importan más que nuestras discapacidades. “Actualmente, tres de cada cuatro personas con discapacidad, en edad laboral, no trabajan y todavía siguen existiendo desigualdades en temas tan importantes como pueden ser la igualdad de oportunidades, salarial o curricular. Nos hemos propuesto cambiar la vida de estas personas y demostrar que una normalización plena es posible, y demostrar que la discapacidad en los equipos de trabajo no es un inconveniente, sino un enriquecimiento para los mismos y que a las personas hay que valorarlas por sus capacidades y no por sus discapacidades”, afirma el CCO de Timpers, Diego Soliveres.

“Es simple: una prenda inclusiva es cuando todo el mundo se la puede poner, no solo una persona, sin necesidad de adaptarla”, explica Rut Turró para El País. Admite que se las ha visto y deseado para hacer pedagogía con este concepto de diseño universal. En este momento nace Movingmood, una asesoría para empresas textiles que quieran incorporar esta noción a sus procesos productivos. Uno de sus métodos consiste en analizar la accesibilidad de las colecciones y plasmarlo en un panel visual, un cánon que los diseñadores pueden seguir de ahí en adelante. Otra solución, esta para empresas de estampados y color, es el uso de cartas de colores para personas con daltonismo o hipersensibilidad. De 2011 a 2014, Rut Turró visitó 85 entidades e hizo más de 200 entrevistas a usuarios con diferentes diversidades, profesionales, cuidadores, terapeutas y familiares. Identificó nueve funcionalidades básicas de la ropa inclusiva:

  • Usabilidad: Fácil de poner y quitar, vestir y desvestir.
  • Autonomía.
  • Facilidad de cierre.
  • Atractivo: la moda y la funcionalidad van de la mano.
  • Buen fitting para todo tipo de cuerpos.
  • Que sea cómoda y evite las fricciones y presiones.
  • Sensibilidad: evite irritaciones en la piel y aporte confort térmico.
  • Que permita la libertad de movimientos.
  • Que dé seguridad a la persona, que la haga sentir bien, que le suba la autoestima.

Las decisiones que toman las personas que trabajan dentro de las empresas importan mucho. Y más si se contemplan dentro de la industria de la moda, porque esta representa a muchas personas, influye en las decisiones de estas y da de comer a muchas otras. Una industria de la moda más igualitaria es una industria de la moda mejor.

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