Comprar la libertad

By Fashion Revolution

1 month ago

  

Imagen 1: RT / imagen 2: El País / imagen 3:  Periodismo Popular / imagen 4:  Política Argentina

La sociedad en la que crecimos nos enseñó muchas más cosas de forma sutil, que de forma
explícita. Por supuesto, que si afirmara que nos enseñaron a ocultar, simular y mentir,
afirmaríamos que no. Sin embargo, en el día a día nos demostramos que sí. Aprendimos a
interpretar papeles de lo que se supone que deberíamos ser, en lugar de permitirnos ser lo
que se nos ocurra.
Buscando información para este artículo, encontré que a lo largo de –por lo menos- 10 años,
hay noticias que ya no son noticia: la esclavitud, la informalidad, las condiciones injustas en las
que trabajan millones de personas (en su mayoría mujeres cis y niñes). Las disidencias, si
encuentran una mínima posibilidad de trabajar, también lo hacen de esta forma.
¿Es posible que además de visibilizar esto logremos hacer algo concreto? Me pregunto cuánto
tiempo hará falta para que las acciones que llevamos a cabo ongs, activistas, diseñadores y la
comunidad que está dispuesta a ver un mundo diferente, tengan efecto. Quizás no estamos
haciendo lo suficiente, o quizás: estamos pensando y diciendo, sin hacer algo real al respecto.
Seguimos bancando la falta de derechos.
Podríamos hablar durante horas sobre materialidades, nuevas formas de construir en
colectivo, también sobre la información que las marcas brindan a sus clientes y al resto de la
comunidad a cerca de sus procesos productivos y cadena de valor.
Los conceptos en la teoría son ideales, son perfectos y al mismo tiempo muchas veces quedan
sólo en eso. Lo digo como autocrítica. Porque creo que la literatura académica, así como la
sociología de moda, oscila entre ideales de lo que fue y lo que debería ser. Para ser realistas,
necesitamos aprender a percibir (no sólo observar) el entorno. Hoy, durante el aislamiento y
atravesando una pandemia, continúan funcionando talleres textiles, “reinventándose” según
algunos medios. No hablo de bien o mal, sino de una cadena de explotación que no termina.
Lo único que se reinventó es la esclavitud.
Al momento de imaginar una moda sostenible o al menos una industria que no funcione a
través de la explotación, es necesario mirar el mundo como si fuera realmente uno. De verdad,
me interesa que logremos ponernos de acuerdo y dejar de discutir detalles que no tienen
sentido. O al menos no ahora. Tenemos problemas enormes e involucrarnos es mirar
sistémicamente, más allá de lo personal: si me cae bien o mal, no importa. ¿Qué hicimos como
humanidad para continuar repitiendo viejas historias? ¿Cómo podemos hacerlo diferente? Eso
es importante.
La esclavitud pertenece al sistema que opera a través de juegos de poder, de invisibilización y
sobretodo, hacernos creer que podemos ser mejores que otres. A la industria de la moda le
fascina someternos alrededor del brillo del show. Y funciona.
Desarticular la esclavitud implica ponernos a trabajar en serio sobre nuestras propias
porquerías. Es dejar de pagar nuestra libertad con esclavitudes ajenas. Sinceramente no creo
que aún se nos haya ocurrido la formula y creo que hay varias. Simplemente confío en que el
camino es en conjunto. ¿Empezamos?

Para cerrar este artículo, quiero compartirles algunos textos e informes que hablan sobre estos
temas en mayor profundidad:
Política de las Apariencias. Susana Saulquin
Víctimas de la Moda. Guillaume Erner
¿Qué significa ser víctima de la esclavitud moderna? Tele Sur
Estimaciones Mundiales sobre la Esclavitud Moderna

Victoria Zaccari